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Estufas de biomasa

Estufas de biomasa

Las estufas y calderas de biomasa son una forma de aprovechar una energía renovable gratuita que sólo ofrece ventajas: la biomasa sólida proviene en su mayor parte de la limpieza de los bosques, con lo cual se disminuye el riesgo de incendios y se fomenta el desarrollo y empleo rural. Además, las modernas estufas y calderas de biomasa ofrecen rendimientos de hasta el 92%, frente al 20% de una chimenea convencional.

Estufas de biomasa

la biomasa es una energía renovable. Puede utilizarse de muchas formas diferentes, tanto a nivel doméstico como industrial, e incluso en centrales térmicas.

Convencionalmente, se denomina biomasa a todo material de origen vegetal o animal que es utilizado para generar energía mediante la combustión. Existen materiales sólidos, líquidos y gaseosos.

Los materiales sólidos son fundamentalmente residuos de origen vegetal, tales como restos de poda, restos de cosechas, maderas recicladas etc. Tradicionalmente siempre se han utilizado estos restos para el fuego del hogar en las casas rurales, pero durante los últimos decenios, todo el mundo se ha acogido al uso de calderas convencionales como signo de modernidad. Ahora, lo moderno, es hacerse consciente del cambio climático y volver a usos y costumbres que, aunque parezcan anticuados, ofrecen grandes ventajas. En este caso, el uso de una energía renovable recibe subvenciones, ayuda a frenar el cambio climático y reduce la contaminación. Es cierto que la combustión de biomasa produce CO2, pero este CO2 es el mismo que absorbió la planta durante su vida, por lo cual se considera nulo. El CO2 emitido por los combustibles fósiles, en contraposición, es un CO2 que no estaba en la atmósfera, sino enterrado en el subsuelo durante miles de años, por lo que su expulsión a la atmósfera sí que tiene una consecuencia directa sobre el clima.

Ahora bien, para aprovechar la biomasa de forma sostenible, es recomendable utilizar calderas y estufas de biomasa modernas, que ofrecen tecnología punta y rendimientos de hasta el 92%. Quien haya experimentado lo que es usar un hogar de fuego o una chimenea sabe que es necesario estar pendiente del mismo continuamente, para evitar que se apague y para alimentarlo, lo cual significa un trabajo considerable. Las modernas calderas de pellets disponene de sistemas de alimentación automática, que hace innecesario estar preocupados constantemente de ella, con lo cual su confort se asemeja a la de una caldera de combustibles fósiles. La ventaja que ofrece es que el combustible es sostenible, colabora en reducir el cambio climático y además, resulta mucho más económico.

Los combustibles líquidos son denominados biocombustibles. Se producen a base de plantas oleaginosas, con las que se produce biodiésel, o a base de plantas ricas en azúcares, con las que se produce etanol, es decir, un líquido de alto contenido en alcohool. Estos biocombustibles se utilizan especialmente en el transporte, y hay varios modelos de vehículos especialmente adaptados para su consumo. Suecia y Brasil son los países donde el uso de etanol para el transporte por carretera está más desarrollado. Ahora bien, el uso de biocombustibles no se ha desarrollado tanto como se esperaba porque el cultivo de plantas destinadas únicamente a la producción de combustible presenta diversos inconvenientes, y varios de ellos son graves. El primero de ellos sería que ni con toda la tierra cultivable del mundo podría sustituirse hoy en día el consumo de gasóil, gasolina y queroseno por biocombustibles. La Tierra no da para tanto.

El segundo inconveniente importante es que destinar tierras al cultivo de estas plantas causa deforestación, lo cual fomenta el cambio climático, que es precisamente lo que queremos evitar. Y por último, se han detectado subidas de precio de alimentos básicos en países pobres (especialmente maiz) debido al aumento en la demanda de estas plantas para producir biocombustible. Por todos estos motivos, importantes organizaciones internacionales como la FAO o Greenpeace han mostrado ya su oposición a esta forma de biocombustible. Ahora está en la palestra lo que se denomina segunda generación de biocombustibles, que utilizan algas como materia prima, con lo cual desaparecen los inconvenientes anteriormente mencionados. Lamentablemente, se trata de un tema que todavía se encuentra en investigación y no se está utilizando a nivel masivo.

Todo esto no quiere decir que los biocombustibles sean inutilizables. Sólo significa que no son una opción a nivel masivo. En lo que sí pueden encontrar un uso interesante es en el reciclado de aceites utilizados en la cocina. De esta forma, se resuelve el problema de la contaminación que produce el aceite usado en las aguas, se revaloriza un material que era considerado desecho, y se puede aplicar al transporte el biocombustible resultante. Existen empresas especializadas en la recogida de aceite usado de restaurantes y otros comedores de gran tamaño, e incluso empresas que lo recogen a domicilio para producir biodiésel.

Por último, tenemos el biogás. Éste es producido a partir de la descomposición de desechos de origen normalmente animal. De nuevo nos encontramos con una doble ventaja, ya que muchos granjeros encuentran un problema a la hora de deshacerse de los excrementos de su ganado. Excrementos que a su vez generan problemas de contaminación en el agua debido a la abundancia de fosfatos y nitratos. Es posible fermentar estos excrementos para producir metano, y utilizar el metano para generar electricidad mediante combustión. En Alemania, la gigante EON está buscando incluso usos alternativos. Tras un tratamiento, inyectan ese gas en la red nacional de gas natural.